Insuficiencia cardiaca: un mal de la tercera edad prevenible

La insuficiencia cardiaca (IC) es un síndrome en el que confluyen alteraciones físicas que llevan al paciente a una disminuida respuesta del corazón. Esta afección es una de las primeras causas de hospitalización en personas a partir de los 65 años de edad y la tercera causa de muerte por enfermedades cardiovasculares.

Los expertos mencionan que aunque los síntomas más evidentes del síndrome ocurren en personas de tercera edad, la IC es mayoritariamente un problema que se origina durante la edad productiva, debido al estilo de vida.

Entre las causas que originan la afección están: enfermedad de las arterias coronarias, la enfermedad isquémica, hipertensión, tabaquismo, obesidad y diabetes. Un porcentaje muy pequeño el síndrome puede presentarse en la juventud, a consecuencia de una enfermedad viral o daños congénitos del corazón.

La insuficiencia cardíaca es un problema de salud pública y su prevalencia en el mundo es de 2%, aunque se estima que los cálculos aumentarán, debido al crecimiento de la población de tercera edad, el alza en las tasas de población obesa y también con hipertensión arterial.

Síntomas

Con un bombeo menos eficiente de sangre el cuerpo empieza a presentar varios problemas, como fallas en la circulación y los órganos, los cuales no reciben suficiente oxígeno y nutrientes. Las personas con insuficiencia cardiaca también pueden presentar: disnea o dificultad para respirar, edema de miembros inferiores, taquicardia o disminución en la capacidad de hacer ejercicio.

El síndrome es controlable pero no se puede curar. Estudios internacionales han señalado que la supervivencia es de 50% a los cinco años del diagnóstico. No es mejor que la de muchos cánceres y es menor el porcentaje en los pacientes más ancianos, en estadios más severos y con enfermedades acompañantes.

Evitando la insuficiencia

Para evitar la IC hay que enfrentar los factores de riesgo. En primer lugar eso se logra con el ejercicio físico regular, una alimentación balanceada y evitando hábitos dañinos como fumar. También se previene detectando y controlando patologías como hipertensión, diabetes o problemas en el corazón.

A partir de los 40 años de edad los hombres y mujeres se realicen un chequeo médico anual, en donde se verifique el estado del corazón, a través de las pruebas de esfuerzo.

Otro punto de vital importancia es cumplir con el control médico incluso cuando se está siguiendo el tratamiento. “Uno de los errores que se comete es pensar que al sentirse mejor ya no hay necesidad del chequeo. Solo el médico puede certificar que por ejemplo la presión arterial o el colesterol están bien controlados”.

Fuente: informe21.com